LOCALES  12 de junio de 2018

Terapias especiales para hombres que ejercen violencia

A partir de agosto las licenciadas en Psicología Marian Moreno Figueroa y Noelia Fuenzalida comenzarán a coordinar terapias de grupo para hombres que deciden dejar de ejercer violencia de género.

El programa ofrece una alternativa a las medidas punitivas, una posibilidad de cambio a través de grupos psico-socio-educativos en los que los varones violentos podrán aprender otras herramientas para la resolución de problemas.

El programa ofrece una alternativa a las medidas punitivas, una posibilidad de cambio a través de grupos psico-socio-educativos en los que los varones violentos podrán aprender otras herramientas para la resolución de problemas.

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Esta modalidad de grupo focalizada en el abordaje de los hombres es nueva en Catamarca. Si bien las profesionales ya vienen trabajando desde 2016 con grupos de este tipo en el Servicio Penitenciario,  es la primera vez que lo extenderán al medio libre.

La idea de implementar un modelo ambulatorio, en consultorio, surgió de la experiencia en la cárcel sumada a la formación que obtuvieron con profesionales de Buenos Aires y con el referente de Argentina Mario Payarola, que fue el primero que empezó a trabajar en el país con personas que ejercen la violencia.  Fueron los mismos internos y personas del Poder Judicial los que sugirieron realizar los talleres afuera del Servicio Penitenciario por haber obtenido resultados interesantes. “Nos decían por qué esperar de que a uno se le condene para tener este tipo de abordaje o de tratamiento, que quizás si hubieran accedido antes a este tipo de información su realidad hubiese sido otra”, expresa Noelia.

El programa contempla dos tipos de grupos: uno cerrado, con una terapia más intensiva, dirigida y estructurada por las terapeutas, que está pensado para personas que tengan una condena en suspenso y una medida judicial que les indique hacer el tratamiento. “En ellos tenemos que construir la demanda, tenemos que hacer que ellos perciban y tomen conciencia de que sí hay un problema. Generalmente estas personas suelen justificar su violencia diciendo ‘ella me provoca´ poniendo toda la culpa en el otro. En los casos que vienen judicializados los hombres no perciben su problema”, explican las psicólogas.

Esta terapia es de dieciocho sesiones, el grupo es cerrado, arranca y termina con la misma cantidad de miembros, tiene un mínimo de cuatro y un máximo de 12 personas. Si hay pacientes que abandonan no se incorporan nuevos para completar el cupo.

El otro tipo de grupo es abierto, está destinado a aquellos que quieren cambiar por voluntad propia “es distinto porque la persona que acude al psicólogo, que toca la puerta es porque está sintiendo que pasa algo. Aquí el tratamiento es más largo y abierto, es más flexible y se puede incorporar gente nueva en cualquier momento”, dicen las profesionales.

Si bien los grupos son distintos tienen los mismos objetivos, uno inmediato y puntual que es que los varones erradiquen de su repertorio la violencia, ya sea psicológica o física, como forma de resolución sus problemas. Se pretende que no acudan a la violencia, al insulto,  al golpe como una estrategia, sino que adquieran otro tipo de herramientas.

“Lo primero que se intenta es motivarlos a cambiar, que asuman la responsabilidad de lo que hicieron. La potencia del grupo hace que entre ellos mismos se pueda dar la toma de conciencia, se espejan con los otros, por ahí es más fácil ver lo que pasa en el otro que en uno mismo, en ese sentido es poderoso el grupo”, agregan las psicologas.

A largo plazo el objetivo es desterrar todo lo que tiene que ver con el proceso de socialización, con la creencia de que hay un rol de la mujer y otro del varón (que muchas veces es el argumento para justificar el ejercicio de la violencia) y el machismo.

Un enfoque preventivo

El programa protege principalmente a las mujeres, a la pareja actual y a futuras parejas, pero también a los niños. “La violencia es aprendida, no se nace violento. Se ha demostrado que un gran número de personas que ejercen violencia han sido en la infancia víctimas directas o indirectas de la violencia, en el caso del hombre. Y en el caso de las mujeres hay una cierta tendencia a reproducir algún modelo de sumisión, ubicándose como víctima”, asegura Noelia.

Por eso, agrega Marian, “hablamos de reeducación porque es una conducta aprendida y lo que hacemos es enseñarles otras herramientas. Hay un porcentaje de gente que no va a cambiar como es el caso de los psicópatas, pero es bajo, no es como se piensa que todo el que golpea es un psicópata, y tampoco es un enfermo”.

Por eso es importante, continúan, que el foco este puesto en el hombre “porque ellos reiteran la conducta violenta. La mujer puede quizás salir de esa situación y no volver por ejemplo a la relación de pareja que la ha maltratado, en el caso del hombre es muy probable que reitere su conducta con otra pareja y genere una nueva víctima. Lo que hacemos es prevención”. 

La terapia grupal tendrá lugar en calle Sarmiento 842  - 1° piso.

Quienes deseen inscribirse o por cualquier consulta pueden comunicarse al 0383 154354333 o al 0383 154412245 o escribir a progautocontrol@gmail.com

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