GENTE  14 de diciembre de 2015

“La monja de las travestis”, reconocida por la Federación para la Paz Universal

Se trata de la hermana Mónica Astorga Cremona, que desde hace diez años ayuda a personas transexuales a abandonar la prostitución y las adicciones para iniciar un camino de reinserción social.

La hermana Mónica Astorga Cremona, del Monasterio de Carmelitas Descalzas de Centenario y que desde hace diez años ayuda a personas transexuales a abandonar la prostitución y las adicciones al alcohol y a las drogas, para iniciar un camino de reinserción social, fue reconocida por la Federación para la Paz Universal (UPF) en la categoría "Autoayuda y espiritualidad".

La distinción fue otorgada a la religiosa neuquina por "su compromiso con personas en riesgo social a quienes brinda contención y ayuda" en el marco de la quinta entrega de los Premios Voluntariado y Bien Común, otorgados el 4 de diciembre, fecha en que se celebra el Día Internacional del Voluntariado.

La hermana Astorga señaló que cuando le avisaron del reconocimiento “no entendía mucho y no me siento digna de recibir reconocimientos. Luego pensé diferente, es algo que me invita a vivir cuatro cosas que allí aparecen. En primer lugar, digamos juntos gracias; en segundo lugar, tomando palabras de Mahatma Gandhi, 'nosotros mismos debemos ser el cambio que deseamos ver en el mundo'; tercero 'a veces sentimos que lo que hacemos es tan sólo una gota en el mar, pero el mar sería menos si faltara una gota', que bien lo expresó la madre Teresa, y finalmente por la categoría que me colocaron: autoayuda y espiritualidad". Y agregó que la distinción "es una invitación a vivir más profundamente".

Astorga siente una fuerte motivación hacia las personas alejadas de Dios, los que padecen, los que se sienten solos o sufren alguna marginalidad. "No salgo del monasterio, este es mi lugar, desde aquí puedo sostener y empujar a quienes lo necesitan. Desde allí surge mi trabajo social", aclara.

Mónica Astorga Cremona nació hace 50 años en Buenos Aires. A los 7 despertó su vocación religiosa, a pesar de la oposición de sus familiares. Siendo adolescente se incorporó a la Parroquia de San Pantaleón del barrio de Mataderos. A Neuquén llegó en 1985 para incorporarse al Monasterio de Carmelitas Descalzas en Centenario. A ese lugar llegó hace diez años Romina, una travesti, para pedir ayuda. Conversaron y Mónica la convenció para que trajera al monasterio a otras compañeras que pasaban por la misma situación. Unos días después, un grupo de transexuales compartió con la religiosa sus experiencias de vida y sus dolores. Se contactó con autoridades de Cáritas Neuquén y con el obispo Virginio Bressanelli, quienes la ayudaron para iniciar un proyecto de una cooperativa de costura y la apertura de una casa de residencia y tránsito. El Papa Francisco está al tanto de esta labor que realiza y la alentó a continuar. "En una carta me pidió que no abandone este 'trabajo de puntera' que me puso el Señor", contó. (InfoGEI)

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