GREMIALES  14 de diciembre de 2015

Precarizados de la Salud en Tinogasta piden la intervención de la gobernadora

Los empleados precarizados de Salud, dependientes del Área Programática 10, reclamaron en forma conjunta por su estabilidad laboral, regularidad en los pagos y aportes previsionales, luego de que el ministerio de Salud los mantuviera en esta situación más de una década.

El reclamo fue dirigido en concreto al nuevo ministro de Salud y amenazaron con realizar una toma parcial del hospital la semana venidera si es que no se los escucha. Son 13 los trabajadores que hacen el reclamo y que pertenecen al Plan Sumar (administrativos) y a Médicos Comunitarios (agentes sanitarios).   

Cecilia Oviedo contó que desde el 2004 se encuentra precarizada. "Venimos haciendo reclamos durante todos estos años pero la paciencia se nos agotó porque la mayoría tenemos una carga familiar y la verdad es que estamos cansados de las promesas, que pasan las gestiones y seguimos con lo mismo. A nosotros ahora se nos cumple el contrato y la verdad que no sabemos qué es lo que va a pasar. En el caso de los médicos comunitarios es ahora en diciembre y nadie nos aporta una respuesta", señaló.
  Oviedo comentó que los montos percibidos fueron variando porque cuando recién ingresó percibía 300 pesos y ahora está cobrando alrededor de 3 mil pesos, pero "hoy en día no es nada y no tenemos obra social, ni salarios, estamos trabajando en negro porque no tenemos aportes. Necesitamos que la Gobernadora nos escuche porque hemos presentado nota a la ex ministra (Noemí Villagra) en reiteradas ocasiones, a las diferentes gestiones que pasaron por el hospital que en realidad se encargaron de gestionar pero parece que siempre faltó el visto bueno de la Gobernadora. Cuando se hacen los reclamos masificados siempre se le da prioridad a los agentes de la Capital y en el interior quedamos siempre igual".    A esto, comentaron que incluso los pagos se hacen de manera irregular, porque "llegaron a debernos hasta 6 meses y cuando te pagan lo hacen de a poco, no todo junto. Entonces esta forma de reclamo es lo único que nos queda porque nadie nos escucha".    Otro agente, Raúl López, que presta servicios en la localidad de Río Grande desde donde viajó para unirse al reclamo, dijo que "un viaje desde Tatón a Río Grande cuesta 1.200 pesos ahora por ejemplo para aprovechar y llevar mercadería para la familia. Los precios han aumentado por la inflación y ganamos 3 mil pesos. En mi caso, tengo mi hijo y además mis hermanos que con mi padre estamos afrontando porque mi madre fue alcanzada por un rayo hace un año y falleció".    También Liliana Mamaní y Roxana Cabrera se sumaron a los pedidos. "No sabemos de qué depende el pago. LLamamos cuando termina el mes y nos van dando por partes, pero ahora nos preocupa mucho más porque ahora el programa termina y tenemos mucho miedo por nuestro trabajo", manifestaron.

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