ECONOMIA

7 de mayo de 2017

Crece la venta ilegal en la Argentina

Las “saladitas” y los talleres clandestinos, como la presencia de manteros, se extienden a lo largo y ancho del país, moviendo miles de millones de pesos al año en un comercio por fuera de la ley que no para de aumentar. Los costos que esto le acarrea a la producción y la industria nacional.

La crisis económica que asola a la Argentina ha hecho revivir escenas del pasado, tales como los clubes del trueque o la compra de productos sueltos en la calle. Otra de las fotografías cotidianas que observan a diario las retinas de los ciudadanos es el creciente fenómeno de las ferias ilegales, denominadas popularmente como “saladitas”, así como también la presencia de los manteros, vendedores ambulantes y talleres textiles clandestinos.

El estancamiento y la recesión que golpea al país ha llevado a que, según números oficiales, desde Ushuaia a La Quiaca haya 655 ferias ambulantes no registradas ante la ley, con más de 65.000 puestos que ponen en jaque a la producción e industria nacional.

Según datos que se manejan en la Secretaría de Comercio Interior, el mercado ilegal le saca el 40% del total de las ventas a la actividad legal, creciendo solo en los últimos cinco años un 100%. Tan penetrante ha sido el desarrollo de este formato comercial que hay ferias de este estilo en 115 localidades de la Argentina, superando la cifra de 90.000 puestos clandestinos.

De acuerdo a cálculos oficiales, la venta no regulada por la ley en nuestro país recaudaría alrededor de 60.000 millones de pesos por año, lo que equivale a que el Estado nacional se pierda de embolsar casi $12.000 millones anuales en concepto del Impuesto al Valor Agregado (IVA).

Mayoritariamente la mercadería de venta ilegal en estas ferias arriba también de forma irregular, manejándose todo el circuito en la informalidad. Esto abarca desde los talleres clandestinos (existen alrededor de 350 en todo el país) hasta los registrados, que en algunos casos evaden la ley con mercadería en negro, o bien en forma de contrabando “hormiga” por las extensas fronteras del país, o directamente a través de piratas del asfalto.

Al margen de la ley

La competencia desleal provoca enormes daños a la producción nacional, ya que gran parte de la mercadería que se vende en las “saladitas”, se estipula que cerca de un 45%, viene del exterior, lo que representa menos trabajo nacional y un mayor perjuicio para las pymes, provocando que solo en el primer cuatrimestre de este año, veinte pequeñas empresas por día cerraran sus puertas.

A la situación de las ferias y sus puestos ilegales se le suma la de los manteros que se ubican alrededor de estos predios y venden también sus mercaderías al margen de la ley. Aún sin datos precisos, porque varían todo el tiempo, se cree que existen alrededor de 50.000 puesteros en todo el país y que 25.000 de ellos, es decir la mitad, se encuentran entre el terreno porteño y la Provincia de Buenos Aires.

Solo en la ciudad de La Plata habitan casi 5.000 manteros y puestos ilegales de venta de artículos, lo que la convierte en la cuarta ciudad con mayor cantidad de vendedores ilegales del país. Este ranking  es liderado por la Capital Federal y por San Salvador de Jujuy, que cuenta con el triste récord de poseer un puesto de venta ilegal cada 28 habitantes.

Los rubros productivos donde más impacta este mercado prohibido son el de la indumentaria, el calzado y el juguete. Los números que muestran las cámaras de estos sectores reflejan que el 35% de las transacciones que se realizan en territorio nacional son de origen clandestino o provienen del contrabando, y que ello se lleva a cabo con importaciones que pasan sin controles por la Aduana. Por esto piden un mayor accionar por parte del Estado para frenar este fenómeno que, en vez de retroceder, no hace más que aumentar.

Una realidad compleja sin solución por el momento, que ha llevado a que desde las cámaras comerciales se le pida al Estado nacional reglas de juego claras y coherentes para luchar contra la ilegalidad en el sector, que está poniendo en riesgo miles de empresas y puestos de trabajo, dejando a la Argentina en la cornisa.

Números de esta realidad

65.000 puestos habitan en ferias comerciales ilegales

25.000  manteros existen en Capital Federal y Provincia de Bs. As.

655 “saladitas” hay repartidas en todo el país

350 talleres clandestinos se cree que existen a nivel nacional

70% de los DVD se compran en las calles

62% de los videojuegos son truchos

55% de los CD musicales que se comercian son ilegales

40% de las ventas totales se le saca a la actividad legal50% de la ropa que se compra es de contrabando o hecha en talleres clandestinos

50% de la ropa que se compra es de contrabando o hecha en talleres clandestinos

$60.000 millones recaudan las ventas no reguladas por la ley 

La calle como lugar para la venta

Las calles de todo el país se ven invadidas por la oferta de cientos de productos y artículos que ofrecen miles de vendedores ambulantes y puesteros. Este fenómeno se puede ver en todos los sectores, por ejemplo en el terreno de las películas en DVD: se cree que el 70% de los discos que se consumen a nivel nacional son adquiridos en la vía pública.

Pero la Argentina “trucha” no se detiene solo allí, sino que el 62% de los videojuegos con los que los chicos suelen amenizar sus tardes de diversión se compran en las calles. A eso se le agrega que el 55% de los CD musicales que se comercian en el país son ilegales, así como también el 50% de la ropa que se compra proviene del contrabando o es realizada en talleres clandestinos.

Otros rubros también evidencian las complicaciones para el comercio legal que paga sus impuestos todos los meses, como es el crecimiento en más de un 70% de la venta ilegal de medicamentos, o la suba del 50% de la venta callejera de comida producto de la crisis económica que se ha vivido en el último año.

Voces autorizadas

“Hay falta de acción del Estado nacional”

Pedro Cascales - Vocero de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME)

“El crecimiento de la venta ilegal en la Argentina se debe a la falta de acción del Estado nacional durante más de 10 años, sin hacer que se cumpla la ley ni se erradiquen estos mercados de venta ilegal. Este crecimiento motoriza la precarización de personas que trabajan en la informalidad, quienes son explotadas en la cadena comercial, recibiendo un magro ingreso para subsistir.

Las saladitas perjudican a nuestra actividad, desde el rendimiento comercial hasta el valor de los inmuebles. Un tema preocupante es la venta de medicamentos de dudoso origen en estos centros informales. Esto se debe combatir desde el Estado con voluntad política en los tres niveles: nacional, provincial y municipal. Si ella no existe, poco podemos hacer los comerciantes”.

“Se genera un combo explosivo que puede repercutir en la situación social”

Raúl Zylbersztein - Secretario general de la Confederación General Empresaria de la República Argentina (Cgera)

“Las ferias ilegales son una competencia desleal, ya que se trabaja sobre el mismo mercado y los mismos compradores. Unos pagan impuestos, teniendo al personal en blanco con las cargas sociales; mientras que otros trabajan sin pagar impuestos y a destajo, con un trabajo casi esclavo.

Se abrió la canilla de las importaciones legales y eso en primera instancia nos golpea a los industriales, ya que el comerciante puede vender productos importados, lo que hace que el industrial se vea obligado a cerrar. El cierre de empresas está a la orden del día y deja a un montón de trabajadores en las calles que no van a poder volver a consumir.

Al no fortalecerse el mercado interno, se genera un combo explosivo que puede repercutir en la situación social, pegando en todos lados y dejando al país al borde del colapso”.

“La pobreza y el desempleo incrementan la ilegalidad”

Julio Gambina - Doctor en Ciencias Sociales

“Las políticas que tomó el Gobierno agravaron la situación social que vive el país. La pobreza y el desempleo incrementan la ilegalidad, a lo que se le suma la caída del salario y el consumo. Ese deterioro que afecta a la población empobrecida en la Argentina es la que se expresa en el crecimiento de las llamadas saladitas.

Esto es un claro síntoma de la crisis, es un fenómeno estructural de la Argentina que no viene de ahora, sino de arrastre de varios años, agudizándose con la política empleada por Macri. Muchos sectores que son parte de esa irregularidad, como los trabajadores no registrados, son los que pueblan estas actividades irregulares respecto del fisco”.

“Los argentinos somos campeones mundiales en carga impositiva”

Hugo Timossi - Presidente de la Unión Industrial del Gran La Plata

“Nosotros estamos en contra de las saladitas. Con estas situaciones, lo único que vemos es que el Estado sigue cazando las jaulas; siempre somos los mismos los que pagamos, aunque en realidad cada vez somos menos, porque venimos perdiendo industrias.

El mercado interno está en baja desde hace cinco años y si a eso se le suma el tema de las importaciones, las políticas implementadas nos dejan a los empresarios que invertimos en el país con la imposibilidad de competir, y así la industria sigue cayendo y agravándose la crisis.

Se necesitan reglas de juego claras y un Estado que deje de asfixiar a la producción y que genere las condiciones necesarias para el crecimiento del país. En la Argentina somos campeo­nes mundiales en impuestos: un producto que sale de una empresa tiene un 120% de carga impositiva, y eso puede verse en la industria automotriz. Somos productores de automóviles, y sin embargo un auto en la Argentina sale el doble de lo que cuesta en Chile, que no tiene industria automotriz”.

“Todo esto es consecuencia de la crisis”

Claudio Boada - Director de la Unión de Usuarios y Consumidores

“La precarización de la economía se genera, por un lado, por la falta de trabajo: muchísima gente que fue despedida y no tiene empleo formal, ve en la venta ambulante o callejera un método de subsistencia.

Todo esto sin dudas es una consecuencia más de la crisis económica que vive la Argentina. El aumento exponencial de la venta callejera se debe a ella. Esto forma parte de la precarización, de gente que ante la necesidad usa como método de subsistencia todo esto.

El Gobierno está detrás de los grandes números y no se preocupa por estas situaciones, ya que cree que es algo necesario que hay que pasar para lograr una recuperación económica que no vemos en lo más mínimo”.

Fuente Diario HOY 

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