VATICANO

5 de febrero de 2019

El Papa pidió frenar la guerra en Yemen ante líderes islámicos de los Emiratos

Fue en su primer día de actividad en el país, que participa activamente en el conflicto. Hoy presidirá una misa.

Ante los 700 delegados de varias religiones que participan de la Conferencia Global de la Fraternidad Humana en Abu Dhabi, capital de los Emiratos Arabes Unidos, el Papa Francisco pidió “devolver a su miserable crudeza” la palabra guerra y sus “nefastas consecuencias”. El pontífice citó las guerras en Medio Oriente y en primer lugar mencionó a Yemen, donde se vive -según las Naciones Unidas- la peor devastación humanitaria actual causada por un conflicto bélico. Los Emiratos participan del conflicto yemenita, aliados a Arabia Saudita.   “Hermanos de la familia humana querida por Dios, comprometámonos contra la lógica del poder armado, la mercantilización de las relaciones, los armamentos de las fronteras, el levantamiento de muros, el amordazamiento de los pobres”.  

Francisco añadió que “la extensión de sus zonas de influencia” de la carrera armamentista y las políticas agresivas en detrimento de los demás, nunca traerán estabilidad”. “La guerra no sabe crear nada más que miseria y las armas nada más que muerte”, dijo.

El Papa argentino, quien cumple la primera visita de un pontífice a la península arábiga, cuna del islam, llamó también a condenar “sin vacilación” cualquier “forma de violencia que se justifique en nombre e la religión”. “No hay violencia que encuentre justificación en la religión”, sostuvo el papa argentino.

Francisco firmó un documento de Fraternidad Humano con Ahmed al Tayet, gran imán de la Universidad Al Azar del Cairo, Egipto, la principal institución del Islam sunita, que práctica el 90% de los musulmanes. También otro documento por el que el gobierno del emirato hará construir una mezquita y una iglesia católica como demostración de la fraternidad.

El encuentro interreligioso marcó la culminación de la jornada del pontífice dedicada sobre todo a los musulmanes, que comenzó con una visita del Papa al palacio presidencial de Abu Dhabi y un diálogo privado que duró veinte minutos con el príncipe heredero, jeque Mohammen bin Zayed al Nahyan, de 57 años.

El Papa argentino fue recibido con toda la pompa por parte de las autoridades de los Emiratos, pero llegó en medio de una larga caravana en un pequeño auto Kia que contrastaba con los cañonazos de bienvenida y el despliegue de magnificencia, que incluyó una pasada de un grupo de aviones militares que lanzaron humo amarillo y blanco, los colores del Vaticano.

Se estima que en el encuentro cordial con el príncipe heredero, el Papa abordó el tema candente de la guerra en Yemen con el pedido de una tregua urgente que permita hacer llegar alimentos y medicinas a los tantos civiles que están pasando una gran hambruna.

“Las religiones deben empeñarse más activamente en ayudar a la familia humana a madurar la capacidad de reconciliación” dijo Jorge Bergoglio. Y subrayó que “los derechos fundamentales sean siempre respetados”. También elogió a los Emiratos Arabes Unidos por su tolerancia religiosa, que contrasta con el integrismo islámico de sus vecinos, especialmente Arabia Saudita, que prohíbe la práctica de otros cultos.

El Papa y el imán de la Universidad al Azhar, Ahmed al Tayed, visitaron por la tarde, antes del Encuentro Interreligioso, a la Gran Mezquita de Abu Dhabi, donde durante media hora Francisco dialogó con los miembros del Gran Consejo Musulman de Ancianos, para reforzar “el diálogo y la paz”, con el compromiso entre cristianos y musulmanes. El Papa llegó al memorial en el que está la tumba del fundador de los Emiratos Arabes, donde el Pontifice y el imán de Al Azhar fueron recibidos por el príncipe heredero, jeque Mohmeen bin Xayed al Nahyan.

Este martes Jorge Bergoglio concluirá su gira apostólica a los Emiratos con una visita por la mañana a la catedral católica de San José.

Por la tarde, Francisco oficiará la primera misa campal al aire libre que se celebra en un país musulmán, será en un estadio deportivo. Se estima que 135 mil fieles del millón de católicos que vive en este país (el 10% de la población) asistirá a la ceremonia litúrgica, pero solo 45 mil podrán ingresar al moderno estadio. Los otros quedarán afuera porque desbordarán la capacidad del lugar.

   

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