LOCALES

9 de diciembre de 2019

Miles de peregrinos caminaron junto a la morena Virgen del Valle

Como todos los años, una multitud acompañó a la imagen de la sagrada Virgen del Valle con innumerables muestras de fe.

Ante un marco multitudinario de peregrinos y devotos, Catamarca abrió las puertas del Año Jubilar Diocesano y Año Mariano Nacional por los cuatro siglos de la presencia de la Madre del Valle entre nosotros, en una jornada en que se sintió con fuerzas renovadas y una inmensa alegría. Miles de personas participaron de la Procesión en el cierre de las festividades en honor de la Inmaculada Concepción, en su tierna advocación del Valle, marcando el inicio de este tiempo de gracia.

El Año Jubilar había sido inaugurado oficialmente en horas de la mañana, durante la Misa Solemne, y en la Procesión se expresó el júbilo por el comienzo de estas celebraciones, que tendrán su punto más elevado en el mes de abril de 2020, con el IV Congreso Mariano Nacional.


 
Los actos fueron presididos por el Obispo Diocesano, Mons. Luis Ubanc, acompañado por el Obispo Emérito de La Rioja, Mons. Roberto Rodríguez; sacerdotes del clero diocesano y de otras jurisdicciones eclesiásticas del país.

Alrededor de las 18.00, la sagrada imagen fue trasladada, en su trono dorado, hasta el atrio de la Catedral Basílica, para recibir el saludo de miles y miles de devotos.  Los pañuelos al viento, millares de teléfonos celulares tomando fotos y videos de esos momentos históricos, el repicar de las campanas del Santuario, las lágrimas cubriendo los rostros, los vivas a la Virgen y a su Santísimo Hijo Jesucristo marcaron fuertemente el comienzo de esa manifestación pública de fe cristiana, que se extendió durante el resto de la tarde.

Luego de casi 50 minutos, a las 18.48, la venerada imagen era trasladada desde el atrio a la urna celeste para comenzar a recorrer las calles de San Fernando del Valle de Catamarca. Como es tradición, el rector del santuario abraza la sagrada imagen, al sacarla de su trono, y la entrega al obispo diocesano.


 
Desde hace más o menos una década, esa misión corresponde al Padre José Antonio “Pepe” Díaz y a Mons. Luis Urbanc. En esta oportunidad, sucedió una situación particular, digna de mención. El viernes a la noche enfermó gravemente la mamá del Padre “Pepe” y falleció en la madrugada del sábado. El sacerdote viajó hasta la ciudad de San Miguel de Tucumán, para despedir a su madre  y regresar.

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