GREMIALES

20 de diciembre de 2017

La CGT recurre a exlíderes para sostener al triunvirato y evitar nueva fractura

Preparan un encuentro con Moyano, Caló y Barrionuevo para que respalden la gestión del trío de conducción. Gutiérrez, de la UOM, renunció a su cargo e la cúpula de la central

Solo heridos y un creciente nivel de confrontación interna dejó ayer el paro testimonial dispuesto por la CGT contra la reforma laboral. El primer efecto de los cortocircuitos en el mapa interno de la central se consumó cuando aún no había culminado la medida de fuerza: a través de la red social twitter el dirigente metalúrgico Francisco "Barba" Gutiérrez anunció su renuncia a la Secretaría de Interior de la entidad molesto por la actitud dialoguista de la conducción cegetista hacia el Gobierno.

Hasta anoche la UOM no había definido si seguirá ocupando ese lugar en la cúpula gremial, para lo cual debe nombrar un reemplazo de Gutiérrez. En el medio, además, se colaron profundos cuestionamientos de diversos dirigentes hacia la actitud de la UTA que, desconoció el paro resuelto y garantizó el servicio de colectivos durante toda la protesta. "La desconfianza nos ganó a todos. Acá cada uno hace lo que quiere y le conviene", resumió un importante referente de la central al caracterizar el presente cuadro interno.

Con ese telón de fondo y ante la preocupación cada vez más firme de que el proceso de unidad vuele por los aires, dirigentes de los sectores de gordos e independientes, que mantienen un diálogo más aceitado con la Casa Rosada, decidieron apurar las negociaciones para articular una especie de red de contención que prevengas un escenario de fractura. La apuesta involucra la gestión de un auxilio personal justamente de los tres ex líderes que le dieron forma a la última reunificación: Hugo Moyano, Antonio Caló y Luis Barrionuevo.

Para ello, el grupo de independientes que integran Gerardo Martínez (Uocra), Andrés Rodríguez (Upcn) y José Luis Lingeri (Obras Sanitarias) junto al gordo Armando Cavalieri (Comercio) se proponen lograr una foto conjunta posiblemente antes de Navidad. El objetivo sería doble: a la par de intentar calmar las aguas internas se buscaría fortalecer la gestión del triunvirato que componen Héctor Daer, Juan Carlos Schmid y Carlos Acuña. "Tenemos que pasar el fin de año sin que se rompa la CGT, después en marzo podremos discutir si mantenemos la cúpula colegiada o avanzamos en la elección de un jefe único. Hoy es imposible", graficó uno de los sindicalistas que promueve el recurso de la foto conjunta con Moyano, Caló y Barrionuevo.

En parte interpretan esos sectores un gesto así permitiría aliviar la carga de desconfianza mutua que reina en la interna cegetista. Pero, además, advierten, garantizaría a la central mantener cierto nivel de fortaleza de cara al futuro inmediato de la relación con el Gobierno en un contexto económico y social que según prevé la mayoría de los sindicalistas "más deteriorado". "La inflación no está bajando y la negociación de la próxima ronda de paritarias va a ser muy complicada porque la economía no repunta, no da señales de mejora", alertó otro gremialista.

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